Durante siglos, los peregrinos del norte de Europa no cruzaron los Pirineos: cruzaron el Atlántico. Desde las Islas Británicas, Irlanda, Escandinavia, Flandes o los Países Bajos, embarcaban en un viaje de dos a cuatro semanas y desembarcaban en los puertos gallegos de Ferrol y A Coruña. Desde allí, y solo desde allí, empezaban a caminar.

El único Camino que empieza donde termina el mar.

De ese hábito nació el Camino Inglés, una ruta de más de ochocientos años que atraviesa dieciocho municipios gallegos y que hoy es la cuarta más caminada de todas. Su gran virtud es la que tenía entonces: es el Camino completo más corto que existe. Cinco etapas desde Ferrol bastan para llegar a la Praza do Obradoiro con la Compostela en la mano.

El recorrido, tramo a tramo

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De Ferrol a Pontedeume — el mar como punto de partida

Ferrol es una ciudad de astilleros y trazado ilustrado, y salir de ella significa bordear su ría durante buena parte de la mañana. Es una primera jornada engañosa: apenas tiene desnivel, pero encadena bastante asfalto y zona urbana, y el terreno duro castiga los pies más de lo que uno espera en un día llano. Quien prefiera empezar suave puede partirla durmiendo en Neda, a unos quince kilómetros; quien vaya rodado, llegar de un tirón a Pontedeume.

Pontedeume compensa el esfuerzo. Es una villa medieval encaramada sobre la desembocadura del Eume, con un casco histórico de callejuelas estrechas y el Torreón dos Andrade presidiéndolo: lo que queda del palacio de la familia que dominó buena parte de Galicia en el siglo XIV. El puente que da nombre al pueblo cruza la ría y ofrece, ya de salida, una de las mejores vistas atrás de toda la ruta.

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De Pontedeume a Betanzos — la última despedida del Atlántico

El Camino sigue pegado a la costa un rato más, entre ensenadas y humedales, antes de girar hacia la ría de Betanzos por el estuario del río Lambre. Es un tramo corto y agradecido, de los que se caminan sin darse cuenta.

Betanzos merece que llegues con tiempo. Conserva uno de los cascos antiguos mejor preservados de Galicia, con dos iglesias góticas —Santa María do Azougue y San Francisco— que son monumento nacional. Dentro de San Francisco está el sepulcro de Fernán Pérez de Andrade, sostenido por un oso y un jabalí tallados en piedra: una imagen que no se olvida fácilmente. Y si coincides a mediados de agosto, verás cómo el pueblo eleva el globo de papel más grande del mundo.

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Tierra adentro: de Betanzos a Hospital de Bruma

Aquí el Camino se despide del mar y empieza a subir. Es la jornada más exigente de la ruta: casi todo el día en ascenso, dejando atrás las villas grandes y entrando en la Galicia de aldeas dispersas, hórreos y caminos entre eucaliptos. No es una subida dura en términos absolutos, pero se hace notar después de dos días llanos junto a la costa.

El destino, Hospital de Bruma, no es un pueblo: es lo que queda de un hospital de peregrinos medieval, en mitad de ninguna parte. Y es también el punto donde el ramal que viene de A Coruña se funde con el de Ferrol. A partir de aquí, todos los peregrinos del Camino Inglés caminan juntos.

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De Bruma a Santiago — la Galicia rural y el último puente

Las dos últimas jornadas discurren por el interior más tranquilo: caminos de tierra, robledales, aldeas de cuatro casas y muy pocos peregrinos, incluso en verano. Es el tramo que mejor explica por qué quien busca silencio elige esta ruta.

En Sigüeiro se cruza el río Tambre por el puente que marca la entrada al término municipal de Santiago. Poco después aparece la Fonte do Inglés, un guiño al nombre del Camino, y la ruta entra en la ciudad por el barrio de Meixonfrío, donde antiguamente había una posada para peregrinos. Desde ahí, ya son calles: la Praza do Obradoiro llega antes de lo que uno querría.

La otra puerta: el Camino Inglés desde A Coruña

A Coruña fue puerto de peregrinos desde época romana, guiado por la Torre de Hércules, y por eso a su variante se la conoce también como Camiño do Faro. Son unos 74 km en tres o cuatro jornadas hasta unirse con el ramal de Ferrol. Ahora bien, aquí hay una letra pequeña que conviene conocer antes de reservar nada: al no llegar a los 100 km, este trazado por sí solo no da derecho a la Compostela. Para conseguirla hay que ser residente en el municipio de A Coruña —acreditándolo con el DNI, y no vale la provincia— o haber caminado al menos 25 km adicionales por un tramo jacobeo señalizado en el propio país de origen, algo que en la práctica solo pueden acreditar peregrinos europeos cuyos países tienen rutas jacobeas reconocidas.

Todas las etapas, una a una

División clásica en 5 etapas desde Ferrol. Muchos peregrinos parten la primera jornada durmiendo en Neda, lo que la convierte en 6 etapas más asequibles.

¿Y si no tienes todo ese tiempo libre?

Al ser ya de por sí una ruta corta, casi todo el mundo la camina entera. Aun así, estos son los puntos de inicio más habituales:

Punto de inicioKm hasta SantiagoEtapas aprox.Días estimados
Ferrol~119 km5-65-6 días
Pontedeume~89 km44-5 días
Betanzos~69 km33-4 días
A Coruña~74 km3-43-4 días
Hospital de Bruma~41 km22 días

Preguntas frecuentes

¿Sirve el Camino Inglés para conseguir la Compostela?

Desde Ferrol sí: son unos 119 km, por encima del mínimo de 100 km exigido. Desde A Coruña no llega por sí solo, y hacen falta condiciones adicionales que explicamos más arriba.

¿Cuántos días necesito?

Cinco etapas es la división clásica desde Ferrol, y seis si prefieres partir la primera jornada durmiendo en Neda. Es de los pocos Caminos completos que caben en una semana de vacaciones.

¿Ferrol o A Coruña?

Ferrol si quieres la Compostela sin complicaciones y una ruta más completa. A Coruña si tienes menos días, ya cumples los requisitos, o te atrae empezar junto a la Torre de Hércules.

¿Está masificado?

No. Es la cuarta ruta más caminada, pero a mucha distancia de las tres primeras: encontrarás compañía sin las aglomeraciones del tramo final del Francés.

¿Es una ruta difícil?

Media-baja. No es tan llana como el Portugués, pero sus desniveles son moderados. La jornada de Betanzos a Bruma es la más exigente, con casi todo el día en ascenso.

¿Cuál es el mayor inconveniente?

Los primeros kilómetros desde Ferrol llevan bastante asfalto y tramo urbano o industrial. Mejora mucho a partir de Pontedeume, y el interior de las últimas etapas es puro campo gallego.

El Camino Inglés no es el más largo ni el más famoso, pero es el que mejor recuerda algo que se olvida fácilmente: que a Santiago se llegaba desde toda Europa y por todos los medios, incluso cruzando un océano. Si tienes una semana y quieres un Camino entero —con su principio, su final y su Compostela— probablemente sea el tuyo.